El kirchnerismo evalúa interpelar al alcalde derechista Mauricio Macri, en cuya alcaldía se realizaban las escuchas ilegales y quien denuncia un montaje político.
Lejos de terminar está el escándalo de espionaje telefónico en el gobierno local bonaerense, dado que los entretelones del capítulo de ayer asemejaron al mejor culebrón venezolano.
Aunque uno de los sospechosos principales ya presentó la renuncia a su cargo en la alcaldía, la justicia argentina investiga ahora si la propia Presidenta Cristina Fernández y su esposo, el ex Mandatario Néstor Kirchner, fueron también víctimas de la red de vigilancia ilegal que se tejió en la sede de gobierno porteño, cuyo alcalde, el derechista Mauricio Macri, es un declarado enemigo del matrimonio.
La información que comprobaría el espionaje a la pareja “K” fue hallada en un computador que pertenece al desde ayer ex jefe de la policía de Buenos Aires, Osvaldo Chamorro, informó el juez federal Norberto Oyarbide, quien investiga el caso. Chamorro está acusado de ordenar las escuchas telefónicas a diputados y funcionarios, incluso del gobierno capitalino. También se habría espiado a uno de los líderes de las familias de las víctimas del atentado de 1994 contra la mutual judía AMIA.
Oyarbide ya procesó a Ciro James, antiguo agente de la Policía Federal y funcionario del ayuntamiento que aspiraba a formar parte de la nueva fuerza de seguridad provincial organizada por Macri y que entraría en funciones dentro de 10 días. James sería el autor material de las escuchas y podría estar coludido con Chamorro.
En lo inmediato, los legisladores que vieron vulnerada su privacidad anunciaron que se querellarán contra los responsables, mientras el kirchnerismo evalúa interpelar a Macri quien, de gira por Europa, sostiene que todo se trata de un montaje político de quienes se oponen a su policía metropolitana.